sábado, 4 de abril de 2009

TODOS AL GIMNASIO

Realmente ir a un gimnasio da para mucho. Sobre todo si vas a pasarlo lo mejor posible y de paso, intentas que no se te desmande del todo el rollito primavera. Suelo ir tres veces por semana, más que nada para que la artrosis incipiente no acabe conmigo antes de tiempo, y, la mayor diversión, la tengo cuando hago bicicleta. Son 30 minutos pedaleando sin pensar en nada y viendo el espectáculo. Allí hay gente “pa tóo”: Los hay llenos de tatuajes que, lógicamente, tienen que llevar ropa pequeña, o sea, pantalón corto y camiseta de tirantes, porque si no, no se les ven. Los hay que se pasean entre los aparatos como buscando algo pero, en realidad, sólo buscan exhibir su musculatura ganada a golpe de pesas (supongo) y hacen todo tipo de “monerías” para que todos se fijen en ellos: dan saltos, respiran fuerte, hacen movimientos convulsos y no paran. Los hay que hacen unos ejercicios, para mi inverosímiles, porque casi se mantienen en el aire haciendo contorsiones de cintura, por delante, por detrás, por la derecha y por la izquierda. Y eso que en esa sala no se hace más que gimnasia con aparatos porque si veo a alguien saltando a la comba, seguro que me troncho. La mayoría lleva un botellín de agua (los hay que la llevan de litro y medio pero son los menos) y dan unos lingotazos cada cinco minutos que parece que están de botellón, eso si, abstemio. Otros, más preparados y que deben pasar allí las horas muertas porque cuando llego ya están (por cierto rojos como cangrejos y empapados de sudor) y cuando me voy para casa, después de pasar por las piscinas de chorros y demás aguas relajantes, me los encuentro que todavía vienen del gimnasio, suelen llevar bebidas “isotónicas” o botellas grises opacas que a saber qué contienen. Dependiendo a la hora que vaya me encuentro una u otra gente y, es curioso: aunque también hay mujeres que van presumiendo de “palmito” (palabra ridícula cuando se refiere al “tipo” o “cuerpo” de una persona y estupenda cuando se refiere a los que proceden de unas determinadas palmeras y se toman en ensalada o solos y están la mar de buenos) tengo comprobado que, en estos sitios, presumen mucho más los hombres; se juntan tres o cuatro alrededor de una determinada máquina y se van turnando a ver quien es el que pone más resistencia al aparato, o sea, el más forzudo. El otro día creí que a uno se le salían los ojos de las órbitas, del esfuerzo. No quiero pensar lo que pasaría si alguno hubiera comido fabada o, simplemente, unas lentejas estofadas (a no ser que les haya puesto alcaravea y un poco de picante para facilitar la digestión, mira tú!). Pues lo dicho, todos al gimnasio que puede ser una fuente de sano entretenimiento y, además, puede que reduzcas el denostado michelín.

Consejo culinario: Ya que hablamos de palmitos, comerlos es muy sano. Facilita la digestión. Tiene proteínas, fibra, calcio vitaminas A y C, y pocas calorías. Se extrae de la parte más tierna de la palmera, concretamente de la base de las hojas sin abrir. Si le añades manzana y nuez y el aliño que te apetezca, están requetebuenos.

 

lunes, 23 de marzo de 2009

MAGIA

No se porqué, siempre he creído en la magia. Vamos, desde que tengo uso de razón (ya se que los que me conocen dirán que lo de “mi uso de razón” es difícil pero se supone que tengo), o, mejor dicho, desde que tengo memoria. Según pasan los años, en vez de pensar que la magia dejó de existir hace tiempo, cada vez está más presente en mi vida. Por supuesto que no me refiero a la que pueda realizar David Copperfield y compañía, sino a todos esos sucesos de la vida cotidiana, y no tan cotidiana, que parecen salirse de lo normal y siempre por el lado bueno (lo siento, mi tostada, caso de caerse, siempre lo hace por el lado que NO tiene untada la mantequilla y la mermelada).  Hay personas mágicas, como hay ciudades o lugares mágicos. Y creo que no sólo mi vida, sino la de cualquiera, a poco que mire, está llena de sucesos mágicos porque eso significa para mi, por ejemplo, conocer en un momento determinado a una determinada persona en una determinada circunstancia; el clima que se crea cuando vamos, aunque sea en una excursión de un día, mi marido y yo en el coche (si llueve, la sensación es aún mejor); o el que se crea en algunas conversaciones especiales que he tenido con mis hijos; la sensación que me producen algunos lugares cuando entro  en ellos la primera vez y que, a veces, se reproduce cuando vuelvo; loa atardeceres del otoño y el invierno en tonos pastel o el vibrante rojo de los del verano. Eso y muchas cosas más han creado a mi alrededor burbujas de momentos mágicos y, en definitiva, de magia. Sin embargo hoy os quería contar otra historia: Hace años, cuando viajaba sola, fui a Praga en mis días de vacaciones. Me paseé por toda la ciudad y, por supuesto, atravesé en las dos direcciones el famoso “Puente de Carlos” por lo menos un par de veces. A la semana siguiente, de vuelta a casa, me encontré con una persona conocida que me preguntó si había estado en Praga porque me había visto en el Puente de Carlos. Qué raro! Yo no te vi!, le dije. Ah! Pues fue tal día a tal hora. Imposible, dije yo, porque me fui, exactamente, DOS DÍAS ANTES. Pues juraría que eras tu ¿no llevabas un pantalón de flores y una blusa roja? Pues si que tengo esa ropa y la llevé de viaje y me la puse en Praga pero te aseguro que ese día estaba de vuelta en Gijón. Se que ella no mintió (no tenía motivo), y puedo asegurar que yo tampoco miento. Cada uno que saque la conclusión que quiera.

Ah! No me puedo resistir y os voy a contar el detalle golfo del día: A mi marido, esta mañana, se le cayeron las gafas en el tazón del café con leche del desayuno. Y en esta casa, como la culpa no es soltera sino que va de mi mano, según él esas cosas sólo le pasan cuando está conmigo. Mucho se debió aburrir antes de conocerme!!!!

Consejo culinario: Va de remedio casero. Si quieres pasar un invierno-otoño-primavera sin catarros, lo mejor es que te tomes los nueve primeros días de cada mes una infusión de tomillo, por la mañana, a poder ser en ayunas. Si lo endulzas con miel, mejor que mejor.

jueves, 19 de marzo de 2009

A LEER QUE ES MUY ILUSTRATIVO

Hoy fuimos a la presentación de un libro. Fue original y divertido porque son relatos cortos escritos por diez personas jóvenes. Ahora, falta saber si el contenido nos va a gustar tanto como la presentación aunque esperamos que sea así porque pinta de ello tiene. El caso es que, la mayoría de las veces, nos fiamos o no de la gente, según esa cosa llamada primera impresión. Además de eso, cuando voy por la calle o asisto a un espectáculo o veo a la gente pasear por la orilla del mar cuando levanto la vista del libro que estoy leyendo, me encanta imaginar cómo será su vida, sus circunstancias, a qué se dedican, si viven solos, acompañados o en la espantosa "soledad en compañía". De ahí, pueden nacer mil y una historias que a mi me fascinan, como me fascinaban las que me contaba mi madre de aquella Habana que ella disfrutó en su infancia, adolescencia y juventud, hasta que se vino a vivir a España "pa los restos". Como me fascinaron las historias de Emilio Salgari con aquello tan sugerente del Mar de Mármara, el Cuerno de Oro (que siempre imaginé refulgente al atardecer), Estambul, Topkapi, Santa Sofía, aquellos harenes que yo "veía" llenos de pebeteros que dejaban el aire aromatizado de incienso o aquellos aceites que seguro se untaban... Como decía mi padre, puro "sapotismo", palabra inventada por él, por supuesto, pero que a mi me daba una idea de lo que debía ser aquel placer de ¡ay! abandonarse al "dolce far niente" (cosa que me encantaría vivir últimamente pero que no se me logra ni por apuesta). Bueno, todo esto viene a cuento (o no, pero salió así) de lo que me pude reír ayer cuando mi marido llegó de bañarse en la piscina. Me contó que, cuando volvió al vestuario después de nadar, había un señor al que le dio las buenas tardes. NO obtuvo respuesta y, a pesar de no llevar las gafas puestas, le pareció un ser antipático y mal encarado. Más tarde llegó más gente que también saludó al entrar y el "antipático, ni se dignó a contestar, por supuesto. Cuando ya estaba a punto de marcharse, vio que el antipático tenía un libro a su lado y de una ojeada leyó el título (en realidad le pudo la curiosidad y se puso las gafas corriendo para verlo). La sorpresa fue mayúscula y no soltó la carcajada allí mismo de puro milagro (yo sí que lo hice cuando me lo contó en casa). El libro se llamaba nada menos que "Cómo ganar amigos e influir en las personas" de Dale Carnegie. Lo que faltaba! Pues no se cómo lo va a conseguir si ni siquiera contesta a los saludos. En fin... eso pasa también con gente que te cruzas al entrar o salir del portal o del ascensor. En general, como no quieren saludar, como digo yo, "humillan" (miran para el suelo con ahínco) y pasan de largo. Y ya el colmo sucede al subir en el ascensor con un vecino de pocas palabras que sólo sabe carraspear hasta que llegas (tú o él) a su piso. No es la primera vez que ofrezco una "juanola" para ver si se le pasa pero como suele ser puro teatro para hacer como que no te ven... Y mira que es difícil no verme a mi! ¡Qué mundo este...! Viva la contradicción. Aunque digo yo... y si era sordo el buen señor "antipático" y todo esto es un infundio? Sea como sea a mi, la situación, me hizo gracia.
Consejo culinario: Estáis hartos de freír y poner la cocina llena de grasa? Pues poneros a utilizar el horno: fuente refractaria (o de silicona) filetes de ternera, de pollo o chuletas de cerdo que podéis acompañar de tomates, manzana cortada en gajos, pimientos.... sal, pimienta y un poco de buen aceite de oliva por encima de todo ello. Si ponéis el horno fuerte, prácticamente se hace mientras ponéis la mesa y coméis el primer plato.

martes, 17 de marzo de 2009

COSAS QUE PASAN

Ya se que me vais a dar un tirón de orejas por tardar tanto en escribir pero, de verdad, últimamente, tengo poco tiempo. Sin embargo, hoy he recibido un correo que quiero compartir con todos vosotros:
Publicado en un informe escolar de España. Cómo contestan los exámenes los chavales españoles ¡SE HA RESPETADO LA ORTOGRAFÍA ORIGINAL DE LOS ALUMNOS!

Enviado por un profesor. Son las respuestas de un examen de música por alumnos de preparatoria.
P.- La orquesta: Definición, esquema de distribución de los instrumentos y criterio de colocación de estos instrumentos.
R.- La orquesta es cuando se guntan mucha gente que toca, y toca la música. Los instrumentos se colocan unos delante y detras y eso depende del tamaño, por ejemplo la gaita se coloca siempre delante.

P.- Características generales de la música barroca.
R.- Creo que ay un despiste en la pregunta, me parece que es la música marroca. Voy a contestar esto. La música marroca es la de los moros de Marruecos que es muy importante porque la tocaban los moros cuando ivan a
las batallas de conquista.

P.- Beethoven.
R.- Este era un señor sordo que compuso la letra de Miguel Rios o sea el Himno de la alegría. Perocuando la izo no era de rocks. Daba muchos conciertos en la época de Franco y hizo también 'Para Luisa' que no tiene paranjon en la historia de la música.

Vocabulario musical (define):
Barítono: es el que lleba la barita o sea el que dirije a los otros

Tenor: es un cantante como Placido Domingo

Soprano: esto no lo se

Villancico: es lo que se canta en Navidad cerca del arbol

Sinfonía: es lo que tocan las orquestas

Movimiento adagio: eso no lo trae mi libro

Movimiento allegro: que lo cantan los musicos cuando o sea estan contentos.

Nota: Este alumno fue a protestar porque lo suspendieron.

Lengua y Literatura
P.- Medir el segundo verso escrito en la pizarra.
R.- En la pizarra, unos 75 centímetros , en el papel más o menos una cuarta (lo digo aproximado porque no me he traído el metro).

Ciencias y geografía
P.- Movimientos del corazón.
R.- El corazón siempre está en movimiento, solo está parado en los cadáveres.

P..- Movimientos del corazón (otra respuesta).
R.- De rotación alrededor de sí mismo y de traslación alrededor del cuerpo.

P.- Huesos de la pantorrilla.
R.- Está formado por el hueso más largo del cuerpo, que es el fémur, que va desde el omoplato hasta la rótula.

P.- El cerebro.
R.- Las ideas, después de hablar, se van al cerebro.

P.- Ejemplo de parásito interno .
R.- Las vísceras.

P.- Un parásito interno del hombre.
R.- El langostino.

P.- Músculos del cuello.
R.- Electrocleidomésticos.

P.- Capacidad pulmonar.
R.- Es de unos cinco mil litros.

P.- Reproducción sexual.
R.- Para que se provoque la FERMENTACIÓN , tienen que estar el órgano masculino dentro del femenino.

P.- Dimorfismo sexual.
R.- El macho se diferencia de la hembra por una prolongación más o menos larga.

P.- Antibióticos.
R.- El alcohol, algodón y agua oxigenada.

P.- Estimulantes del sistema nervioso.
R.- El café, el tabaco y las mujeres

P.- Odontólogo.
R.- Carnívoro que se alimenta de presas vivas.

P.- Pediatra.
R.- Médico de pies.

P.- Definición de rumiantes.
R.- Son los que eruptan al comer.

P.- Marsupiales.
R.- Los animales que llevan las tetas en una bolsa.

P.- Aves prensoras..
R.- Son las aves que viven en las 'prensas', sitos donde hay mucha agua.

P.- Aves prensoras (otra buena).
R.- Tienen bonitos coloridos, como el cuervo..

P.- Ejemplos de nematoceros (mosquitos).
R.- El 'buo', el 'buo' real y el mochuelo.

P.- El alantoides.
R.- Es una especie de rabo que tiene el pollo para respirar.

P.- Reptiles.
R.- Son animales que se disuelven en el agua.

P.- Ejemplo de reptil.
R.- La serpiente 'Putón'

P.- Anfibios.
R.- La rana tiene una hendidura cloacal, por la cual lanza el típico sonido 'cloac, cloac'.

P.- Moluscos.
R.- Son esos animales que se ven en los bares, por ejemplo el cangrejo.

P.- División de los moluscos.
R.- Gasterópodos, bivalvos y simios.

P.- Partes del insecto.
R.- Son tres: in-sec-to

P.- La abeja.
R.- Se divide en reina, obreras y 'zagales'.

P.- ¿Conoces algún vegetal sin flores?
R.- Si, conozco algunos.

P.- Las algas.
R.- Son animales con caracteres de vegetales.

P.- Fases de la Luna.
R.- Luna llena, luna nueva y menos cuarto.

P.- Formación de las cordilleras.
R.- Las montañas no se forman en uno o dos días, tardan mucho tiempo en formarse.

P.- ¿Qué río pasa por Viena?
R.- El Vesubio azul.

P.- Afluentes del Duero por la derecha.
R.- Son los mismos que por la izquierda.

P.- Glaciares
R.- Pueden ser por erosión y por defunción.

P.- Volcanes.
R.- En Mallorca está el Teide. El agua de mar se solidifica y sale por el cráter.

P..- Productos volcánicos.
R.- Las bombas atómicas.

P.- Cómo se llaman los habitantes de Ceuta.
R.- Centauros..
Como podeis ver, algunas respuestas son de traca. Lo malo es que, después de reír o sonreír un rato, por lo menos a mi, me entra una especie de desazón al pensar en la terrible incultura del personal que, más que para reir, es para echarse a llorar. Y da la impresión de que, los que mandan y organizan el país, prefieren a la mayoría borrega que enseñar al personal a pensar, a discernir, a formarse una opinión... si el mensaje que reciben es: da igual lo que te esfuerces, vas a obtener el mismo resultado, vas a pasar de curso, ni tus padres ni tus profesores te podrán castigar y, mucho menos, darte un cachete a tiempo (que seguro te vendría de perlas), etc, etc. Bueno pues no me pienso amilanar y trataré de que mi nieto aprenda a utilizar todas las herramientas que le permitan ser un ser pensante y con criterio propio, que valore el esfuerzo y que sepa "echarse unas risas" cuando toque, ¡Faltaría más!. En definitiva, una PERSONA. 
Consejo culinario: aunque está la primavera a la vuelta de la esquina, el personal pilla catarros como quien come patatas fritas, así que, para combatirlos (además de sudar a calor de pecho ajeno, como decían las abuelas) va muy bien el famoso requemado que, por si no os acordáis ahí va la fórmula: se ponen en un cazo al fuego 2 cucharadas soperas de azúcar y se espera que se hagan caramelo de un bonito color dorado oscuro. Vigilar continuamente pues tiene el azúcar la manía de arrebatarse de golpe y si se quema hay que tirarlo porque amarga.. En cuanto esté hecho el caramelo se le añade unas cucharadas de coñac (aquí ya va en gustos: desde "una copita" a "un copazo" o, incluso, "a nada" cuando es para los niños). El caramelo se endurece y entonces se le añade 1/4 litro de leche y se revuelve bien, deshaciéndose a la vez el caramelo, hasta que hierve. Se pasa a una taza y se toma lo más caliente posible pero sin quemarse 

domingo, 22 de febrero de 2009

A LA PORRA PILATES

Pues si. El viernes, me di de baja definitivamente. Mira que tenía yo perra con ir a pilates. Todo el mundo cantando las excelencias de semejante disciplina así que yo empeñada en empezar.Yo no digo que pilates sea malo, digo que a mi no me sentó bien. Por eso, antes de empezar una nueva disciplina, probad un día a ver si os convence. Y es que yo, todos los días, desde que abrió el balneario, preguntaba a las amables señoritas del mostrador de entrada: ¿Cuándo empiezan las clase de PILATES? "Enseguida. No se preocupe que la avisamos". Total que empezaron este mes y allá fui yo toda voluntariosa. Primer chasco: Menudo aburrimiento! nada más empezar nos dice la profe que la postura fetén de pilates es la que exhibe en todo momento Anita Obregón. O sea (o como decía siempre un compañero mío de carrera: "o sease"): hombros hacía atrás, espetera disparadora, ombligo tocando la columna vertebral y trasero respingón. Vaya fallo, pensé yo. Si saco el trasero hacia atrás, voy a a tener que poner intermitentes en el pantalón para doblar las esquinas y otro tanto en la espetera si me dedico a sacar pecho. Tocar la columna con el ombligo, imposible, me lo impide "mi precioso rollito primavera" (o asas del amor) alrededor de la cintura, y, además, echar los hombros hacia atrás, qué quiere que le diga, me lo impide la edad que ya no estoy para ir marcando el paso. Siguió la clase y empezamos a hacer aquellos ejercicios a cámara lenta. Yo pensaba: esto es como la gimnasia que hacía yo hace veinte años... Qué horror! (y eso que hice, tai-chi, tiro con arco, judo, yoga, gimnasia normal y corriente, poco tiempo, eso si; y con nada me aburrí). En una de estas, que nos mandó levantar las piernas en vertical y ponernos en plan ángulo recto, a una contertulia, o sea a una "compilates", se ve que del esfuerzo se le escapó un gas. No se quién fue pero a mi se me cayeron las piernas inmediatamente al suelo de la risa aunque lo disimulé con un enorme suspiro. Luego la profe sacó una especie de pelotas enormes tipo "la bola que mola" (os acordáis?) sólo que sin sus característicos cuernecillos y empezamos a hacer ejercicios con aquello. Acabó la clase y, adiós, hasta la próxima semana. Llegó el viernes siguiente y empezó a complicarnos los ejercicios: sacó una especie de medio esfera de goma con pinta de platillo volante y nos dijo que se llamaba "bossu" (mi marido, que es muy culto, enseguida me dijo que esa palabrita venía del francés y quería decir jorobado. Y tanto, pensé yo. Haciendo equilibrios en ella, casi me espeto en la cristalera). Como estamos en Asturias, la gente, en vez de bossu, lo llama "el cosu" que suena igual. Y las más atrevidas y optimistas lo llaman "el gozu". Inmenso error pues puedo asegurar que de eso nada. Lo único que te hace es sufrir porque todos los ejercicios, que de por si son la pera, se complican el triple encima de ese trasto porque tienes que guardar, además de toda la postura consabida, el equilibrio, mientras los haces. Además del bossu, aparecieron unos rulos azules muy aparentes y unas pelotitas rosa de aspecto inocente pero que dentro, las muy ladinas, escondían un peso, con lo cual parecía que estábamos castigadas en el colegio con los brazos en cruz y en vez de libros, con pelotitas. Aún así, y después de pasar un fin de semana con la espalada destrozada, el cuello mirando para Betanzos y el hueso sacro como un felpudo, yo, que no quería dar mi brazo a torcer, volví este viernes pasado a clase. Nunca lo hubiera hecho! para complicarnos más la historia, o sea: hombros atrás, espetera fuera, ombligo en la columna, trasero respingón, subida al puñetero bossu en equilibrio, pelotitas rosa en las manos, tuvimos que ponernos además una pelota azul, tamaño balón de fútbol, entre las rodillas y, de esa guisa, levantar sólo el tronco, sentadillas en el aire, doblar la cintura, levantar los brazos y bajarlos sin tocar el suelo con las pelotitas... qué se yo; y, además de todo eso, controlar la respiración: coger aire en el descanso y soltarlo, silbando, en el esfuerzo. Un lío porque para mi, era esfuerzo todo con lo cual no sabía cuando tocaba respirar y cuando tocaba soltar el aire. Bueno, al final, cuando acabó la clase con las "verticales" (como decía un sobrino de mi  marido cuando era pequeño) destrozadas, el sacro para tirar, el resto de vértebras descolocadas, y la respiración descontrolada, decidí que, servidora, que no ha venido a este mundo a sufrir más que lo justo, NO VOLVÍA A PILATES EN LA VIDA! Bajé a meterme en las piscinas de agua caliente y a darme chorros y, ni por esas, así que, de la que me iba del balneario, y aunque tuve que esperar un buen rato en recepción, me dí de baja "IN SAECULA SAECULORUM. AMEN" de semejante tortura. Menos mal que por la noche apareció mi hijo en casa, que es masajista  (muy bueno por cierto y conste que no es pasión de madre), y al verme en aquel estado de piltrafa se apiadó de mi y me dio un masaje que, por lo menos, me dejó dormir toda la noche. Así que no os dejéis embaucar por la propaganda y probad antes de apuntaros a algo, no vaya a ser que a vosotros, como a mi, no os siente bien.
Consejo culinario: Para variar un poco el aspecto del típico filete con patatas, en vez de estas últimas, probad a freir, con poco aceite y una pizca de mantequilla, unas manzanas en gajos. Hacedlo a fuego suave para que vayan caramelizándose un poco. En mi casa tienen mucho éxito

domingo, 15 de febrero de 2009

AL FIN LIBRE DE OTRA ATADURA

Lo bueno de cumplir años es que una se va librando de ataduras que lleva arrastrando toda la vida, "a lo fato", que diríamos por esta tierra. Y mira que tardé en darme cuenta! Siempre intentando agradar a todo el mundo hasta que te das cuenta de que eso es misión imposible. Ese día sientes un relax y una felicidad tal que te apetece tirar cohetes (a mi por lo menos). Así que como soy muy de cosas redondas, el día que hice 40 años me desperté por la mañana con una extraña y placentera sensación. No sé porqué pero, nada más abrir los ojos, me dije a mi misma: se acabó decir "si bwana" a todo el mundo. Y ahí comenzó mi campaña de entender que jamás podría gustarle a toda la humanidad. Es más, había parte de la humanidad a la que no quería gustarle yo y, de llegar a gustarle a esa parte de la humanidad, empezaría a preocuparme seriamente. La limpieza, como es obvio, empezó en mi propia casa, así que aquel primer marido que entonces tenía, como todavía estaba en garantía (eso si, a punto de caducar) lo devolví con su madre que era (y es) una santa. Seguí con los allegados y empecé a cantar las 40 cada dos por tres con la intención de que, ya que yo no me metía con nadie, dejaran de meterse conmigo, mi vida, mi aspecto, si llevaba el pelo largo o corto, pantalón o falda, si entraba o salía, cuándo y con quién, etc... porque, inevitablemente (seguro que tenéis a alguien cerca que ejerce de Pepito Grillo y no os deja vivir), hay una pequeña parte de mi familia que desde que nací sabe lo que me conviene (yo no, según ella, porque no hago nada a derechas), lo que debo hacer y lo que no. Es más, TODO lo hago fatal y, encima, me río y me divierto. ¡El colmo! ¿Cuándo se vio? Con lo seria que es la vida! Pues mira, yo no he venido aquí a sufrir, vine a aprender y cuando me vaya, quiero marchar con el diploma en la mano y, a poder ser, con nota alta. Y para eso no queda más remedio que tomárselo todo con dosis de humor aunque traten de pisarme los callos que, afortunadamente, no tengo. Diréis que escribo bobadas pero es que para escribir en serio hay mucha gente sesuda que sabe muy bien lo que se dice (o no?) y a estas horas que escribo yo me parece terrible repasar los horrores del día, política incluida, así que prefiero contaros las bobadas que se me ocurren (otro día os contaré como me liberé de la faja, también con la familia en contra, faltaría más!)
Consejo culinario: si quieres que el bizcocho te quede más esponjoso, añádele dos claras más (independientemente de los huevos que le pongas) y bátelas con el azúcar. No hace falta que las pongas a punto de nieve. Quedará más ligero.

miércoles, 4 de febrero de 2009

GIMNASIA NUEVA ERA

No se si ya os dije que muy cerca de mi casa han abierto un balneario. Aparte de las maravillosas piscinas de agua de mar caliente, incluso al aire libre (es mi preferida), está llena de gimnasios para hacer distintos deportes donde la gente se flagela que es un gusto. Pues ahí, entre otras cosas, hoy comenzó una clase de "kinesis" que nada tienen que ver con la kinesiología que practica una amiga mía que es una auténtica maestra en esa disciplina. Como soy un tanto osada, allí fui yo sin saber muy bien de qué se trataba. Eramos pocas (4 para ser exactos y, cosa curiosa, las otras tres y una monitora tenían el mismo nombre!) Todo mujeres y con un monitor y una monitora para nosotras solas. Parecía todo muy divertido. Se veían una especie de cuerdas con agarraderas, aparentemente inofensivas, unas enormes pelotas como de caucho y otras más pequeñitas  y alguna colchoneta con reposa-cabezas por aquí y por allá. Como era el primer día, lo primero que trataron de enseñarnos fue el tema de la respiración: inspiras en el descanso y echas aire en el esfuerzo. Pues ese ya fue para mi el primer obstáculo porque empiezo muy voluntariosa y no se cómo me arreglo que acabo respirando al revés. A la vez que respiras tienes que tirar de las inofensivas cuerdas con mango. Al principio, ya digo, parece divertido pero cuando sigues tirando y respirando, respirando y tirando y, además haciéndolo al revés como yo, empiezas a pensar que a santo de qué se te ha ocurrido apuntarte a semejante cosa (y eso que, al principio, me pusieron en lo más fácil) con lo bien que se está en casa, sentadina en el sillón orejero leyendo y oyendo música o viendo la tele. Empecé a consolarme pensando que, con un poco de suerte, me iba a mejorar el aspecto de los brazos y quizá dejara de parecer un murciélago cada vez que los extiendo (ya se sabe, el que no se consuela es porque no quiere). El siguiente aparato era más entretenido y me reconcilié con el mundo y la cuota que voy a tener que pagar (en vez de apuntarme a las actividades gratis! Me debe faltar un tornillo!)  pues la cuerda salía desde abajo y era más relajante. Pero a partir de ese punto entraron en juego las pelotas grandes que, con aquel aspecto inofensivo, resultaron ser un tanto diabólicas pues hay que sentarse encima de ellas, mantener el equilibrio y seguir tirando de las famosas cuerdas con soporte. A todas estas, en ese pequeño gimnasio que está sólo dedicado a la kinesis, hay toda una pared de espejo. Como no me corto a la hora de ponerme colorines, la que suscribe llevaba un pantalón de chandal color berenjena y una camiseta rosa. ¡Qué susto! No me reconocía! El rollito primavera que llevo clavado en la cintura, los molletes de la espalda, los pelos ligeramente desmandados, la doble tripa... Todo estaba allí! Así que, como de costumbre, pensé ¿quién será esa que me mira desde ahí con tanto interés? ¿Tendré monos en la cara? Constatar que soy yo la mirona nunca me resulta fácil. Menos mal que seguimos haciendo piruetas con el balón y las cuerdas y el último ejercicio me tuvo tan concentrada que me olvidé de todo lo que no fuera respirar (a esas alturas ya era más bien resoplar), mantener el equilibrio y coordinar los movimientos de brazos y piernas. Salí de allí que me temblaban las piernas, así que me fui a mi piscina favorita y casi tienen que venir a rescatarme pues no quería salir. A pesar de todo y mientras el cuerpo aguante, seguiré yendo a clase y si hago progresos, no me cuelgan tanto los pellejos y dejo de parecer un murciélago (en italiano es más divertido: pipistrello!) os lo contaré para que también os animéis.
Consejo culinario: Han empezado a aparecer fresas en el mercado, aunque están a peso de oro. Cuando las prepares para postre puedes hacerlo de la siguiente manera: lávalas con su rabito puesto. Luego se lo quitas y las partes a la mitad o en cuartos si son muy grandes. Añádeles azúcar moreno de caña y una cucharadita de vinagre de Módena. Revuélvelas bien y ponlas un rato en la nevera. Antes de servir, revuélvelas otra vez. Si te sobran, ponlas al fuego a cocer y fabrica una exquisita mermelada haciédolas hervir tres veces y dejándolas enfriar entre hervor y hervor. Guárdalas hirviendo en un frasco y déjalas enfriar boca abajo para que ellos solos se hagan el vacío.